16 abril, 2020

Diario de la Covid-19: Pensar en sociedades



Tomado de: Película "Pink Floyd - The Wall" (1982)

Por: Christian Solano O
@Christiangadejo

La virtualidad ha derribado los paradigmas de sociedad que reinaron durante el siglo XX y nos acercamos a una frontera muy peligrosa donde somos productos públicos expuestos a miles de empresas que quieren imponer su voluntad de venta sobre nuestra intención de compra. 

Esta época de civilizaciones digitales acabó de manera tajante con la sociedad disciplinaria de Michel Foucault. El francés destacaba el diseño de estructuras físicas que permiten el condicionamiento del sujeto con el fin de que se comporte de acuerdo a lo socialmente establecido y permanezca dentro de la normalidad. Como ejemplos de estos espacios disciplinarios ternemos a las empresas, las cárceles e incluso las mismas aulas de clases, a través de estas instituciones se construye al individuo ideal. 

Sin embargo, Foucault no pudo prever una situación como la actual, en la que una pandemia nos ha  obligado a a trabajar desde casa de manera remota rompiendo los muros de la sociedad disciplinaria. El autor de "Vigilar y Castigar" se quedó corto en cuanto proyectar unos nuevos modelos de sociedad para el futuro.

El panóptico 
.

SOCIEDAD DE CONTROL


El siguiente escalón que debería dar por inercia la disciplina sería el del control. El francés Gilles Deleuze, discípulo de Foucault, fue contundente al señalar que la tecnología sería una herramienta crucial a la hora de abandonar los templos de ordenamiento. Ya no sería necesario tener estudiantes en un salón, tendríamos aulas virtuales en las cuales disponer del mismo conocimiento y seguir de manera minuciosa el actuar de cada alumno. La Universidad ha abandonado su estancia física para estar en las casas de los estudiantes invadiendo la privacidad de cada sujeto.






SOCIEDAD DE MERCADO

Todo, absolutamente todo en la actualidad puede ser objeto de compra y venta. Para el caso de Cambridge Analytica sabemos que los datos que inocentemente dejamos en Facebook pueden ser vendidos y que nuestra privacidad puede ser comprada con cualquier fin. Este es un ejemplo claro de lo que el pensador estadounidense Michael Sandel llama “las sociedades de mercados”; espacios de oferta y demanda donde se puede negociar. 

Hoy podemos alquilar un útero con el ánimo de traer un niño al mundo y no estamos comprando al niño; compramos el “servicio” de gestarlo durante nueve meses. Podemos comprar un acceso VIP para evitar filas en los aeropuertos y vender nuestro esfuerzo físico para cumplir con un domicilio. 
Podemos agarrar un montón de datos particulares que una población ha dejado en nuestra aplicación para bombardearlos con anuncios de artículos hogareños para todos los que se encuentran confinados.

Tomado de: blogs.iadb.org



SOCIEDAD DE LA TRANSPARENCIA

En Internet somos un libro abierto que ha entregado su intimidad al mundo en búsqueda de nuestra identidad y de la aprobación de los otros. Las redes sociales están llenas de publicaciones en las que hacemos evidentes nuestros gustos, nuestras posturas políticas, nuestras familias, nuestros lugares de residencia y nuestros sueños. Entregamos a diario en bandeja de plata las llaves para que entren a nuestra mente y exploten en nombre del mal nuestros deseos.

Toda nuestra información en la red permite perfilar al sujeto con el ánimo de ofrecerle lo que “mejor le conviene”. La sociedad de la transparencia de Byung-Chul Han es el perfecto estadio para el capitalismo. Las empresas hoy explotan nuestros instintos con el ánimo de vender y en esta condición estarán como ojos vigilantes sobres sus empleados y solo eso, los gobiernos y grandes marcas como Google y Apple trabajan en mecanismos en los que nos puedan rastrear con el ánimo de controlar con ayuda de la tecnología la propagación de la Covid-19. Para tener la ventaja de salud necesitamos abrir voluntariamente el acceso a nuestros teléfonos inteligentes.

Hay que ser transparentes para el mercado y para el gobierno.


**Bosquejos de pensamientos. 16 de abril de 2020**

24 febrero, 2020

La falsa utopía de la red







Por: @Christiangadejo

“No hay tal cosa como un almuerzo gratis” rezaba constantemente el economista estadounidense Milton Friedman. La frase aplica para las críticas neoliberales a los sistemas socialistas y aplica también para el modelo silencioso y rentable de la Internet.



EL PRECIO DE LO GRATUITO



“El precio de lo gratuito” es la tercera entrega de una serie documental producida por BBC y la Universidad Abierta del Reino Unido titulada “The Virtual Revolution” que se emitió en el primer trimestre del año 2010. El portal IMDB especializado en cine y series le da una puntuación de  7.8/10 y se ha convertido en una pieza necesaria para dimensionar el funcionamiento estructural de la red.

Este capítulo de la serie describe de manera perfecta cómo consiguió Google convertirse en la empresa de mayor pauta publicitaria de la historia. El buscador construyó un imperio basado en la de la idea de conectar empresas de productos y servicios con usuarios que los requieren. Aunque, ese fue solo el primer paso, el gran truco de prestidigitación de la Internet consiste en rastrearte, perfilarte y venderte lo que “necesitas”. El negocio es simple: Acceso gratis a la red por todos tus datos.


CAPITALISMO DE VIGILANCIA

Tras una década luego de la emisión de “The Virtual Revolution”, la Internet se ha convertido en una potente y terrorífica máquina al servicio del neoliberalismo o mejor, a lo que acertadamente denomina la economista Shoshana Zuboff como “Capitalismo de vigilancia”, que la académica define como:

Tomado de: https://bit.ly/2HQCBxl

“El precio de lo gratuito” mostró la punta del iceberg de este modelo que hoy se ha convertido en una megaestructura digital al servicio del poder económico. Somos presas del mercado de datos al que ingenuamente nos abrimos desde nuestras propias redes sociales, nuestras transacciones bancarias y nuestro caminar en las calles. Somos los perfectos habitantes del mundo orwelliano de 1984 en el que el Gran Hermano rastrea cada paso gracias a nuestra involuntaria manera de dejar rastro. Abrimos nuestras vidas a la “Sociedad de la transparencia” en la que la intimidad es muy difícil de encontrar.

"1984" George Orwell /  "La Sociedad de la transparencia" Byung-Chul Han 


NEGOCIO Y CONTROL

En 2011 pudimos contemplar como la Internet se convirtió en el vehículo que empoderó a la población del medio oriente para reclamar en las calles contra los regímenes autoritarios que dictaminaban su destino. La revolución en países como Túnez o Egipto, se llevó adelante bajo el nombre de “La Primavera Árabe”, la primera revolución civil producto de la red. Allí pensamos que Internet sería la herramienta para llevar la democracia al mundo, sin embargo fue una simple ilusión. 

Evgeny Morozon.
Tomado de: Elpais.com



El periodista Evgeny Morozov es crítico en este punto pues señala que aunque Internet parece ser una utopía, realmente es una trampa que esconde negocio y vigilancia. Negocio, porque allí los datos Google, Facebook, Amazon y Microsoft— invirtieron más capital que las cuatro mayores petroleras —Shell, Exxon, BP y Chevron—, con un total de 77.600 millones de dólares y 71.500 millones de dólares empezamos a cuestionarnos sobre la neutralidad de la red y su libertad.son la materia prima para vender a las corporaciones, parece una nimiedad, pero cuando encontramos que en 2018, los cuatro gigantes de Internet



¿No lo cree aún? El documental “The Great Hack” de 2019 basado en el papel desempeñado por la empresa Cambridge Analytica en las elecciones de Donald Trump en Estados Unidos y la victoria del Brexit en Reino Unido, revela cómo Facebook se convirtió en el principal proveedor de los datos de los usuarios a este empresa con el fin de perfilar sus votos a través de herramientas éticamente cuestionables. Vendes tus datos y no recibe un solo peso por chulear cada casilla de instalación sin leer en lo más mínimo. Negocio puro y duro.






Y ¿La vigilancia? Tal vez es lo peor de este asunto. El consultor tecnológico estadounidense Edward Snowden declaró al periódico The Guardian en 2013:


Tomado de: Elpaís.com 

Esto tras revelar que dos programas gubernamentales espiaban a los norteamericanos y tenían acceso ilimitado a los datos de las principales compañías de Internet. El país de la libertad recolectaba la información de llamadas telefónicas, e-mails, conversaciones de Facebook y hasta videos o audios grabados sin autorización por computadores o celulares. El estado de vigilancia en pleno.


Así que ya vemos que nada es gratis, lo gratuito tiene siempre un costo oculto. Internet tiene claro que el negocio no puede funcionar con una mera misión filantrópica, el capitalismo exige que toda inversión tenga una retribución y la mejor manera de hacerlo es usar al consumidor como producto. Vivimos bajo una ilusión calcada del show de Truman, un show gigante donde nuestras decisiones son conducidas y nuestras elecciones son rastreadas. Estamos vendiendo nuestra libertad con tal de
conectarnos al mundo. Somos presos de la falsa utopía de la red.


---------