![]() |
| Tomado de: Película "Pink Floyd - The Wall" (1982) |
Por: Christian Solano O
@Christiangadejo
La virtualidad ha derribado los paradigmas de sociedad que reinaron durante el siglo XX y nos acercamos a una frontera muy peligrosa donde somos productos públicos expuestos a miles de empresas que quieren imponer su voluntad de venta sobre nuestra intención de compra.
Esta época de civilizaciones digitales acabó de manera tajante con la sociedad disciplinaria de Michel Foucault. El francés destacaba el diseño de estructuras físicas que permiten el condicionamiento del sujeto con el fin de que se comporte de acuerdo a lo socialmente establecido y permanezca dentro de la normalidad. Como ejemplos de estos espacios disciplinarios ternemos a las empresas, las cárceles e incluso las mismas aulas de clases, a través de estas instituciones se construye al individuo ideal.
Sin embargo, Foucault no pudo prever una situación como la actual, en la que una pandemia nos ha obligado a a trabajar desde casa de manera remota rompiendo los muros de la sociedad disciplinaria. El autor de "Vigilar y Castigar" se quedó corto en cuanto proyectar unos nuevos modelos de sociedad para el futuro.
![]() |
| El panóptico |
.
El siguiente escalón que debería dar por inercia la disciplina sería el del control. El francés Gilles Deleuze, discípulo de Foucault, fue contundente al señalar que la tecnología sería una herramienta crucial a la hora de abandonar los templos de ordenamiento. Ya no sería necesario tener estudiantes en un salón, tendríamos aulas virtuales en las cuales disponer del mismo conocimiento y seguir de manera minuciosa el actuar de cada alumno. La Universidad ha abandonado su estancia física para estar en las casas de los estudiantes invadiendo la privacidad de cada sujeto.
SOCIEDAD DE MERCADO
Todo, absolutamente todo en la actualidad
puede ser objeto de compra y venta. Para el caso de Cambridge Analytica sabemos que los datos
que inocentemente dejamos en Facebook pueden ser vendidos y que nuestra privacidad puede
ser comprada con cualquier fin. Este es un ejemplo claro de lo que el pensador estadounidense
Michael Sandel llama “las sociedades de mercados”; espacios de oferta y demanda donde se puede
negociar.
Hoy podemos alquilar un útero
con el ánimo de traer un niño al mundo y no estamos comprando al niño; compramos el “servicio”
de gestarlo durante nueve meses. Podemos comprar un acceso VIP para evitar filas en los
aeropuertos y vender nuestro esfuerzo físico para cumplir con un domicilio.
Podemos agarrar un
montón de datos particulares que una población ha dejado en nuestra aplicación para
bombardearlos con anuncios de artículos hogareños para todos los que se encuentran confinados.
![]() |
| Tomado de: blogs.iadb.org |
SOCIEDAD DE LA TRANSPARENCIA
En Internet somos un libro abierto que ha entregado su intimidad al mundo en búsqueda de nuestra identidad y de la aprobación de los otros. Las redes sociales están llenas de
publicaciones en las que hacemos evidentes nuestros gustos, nuestras posturas políticas, nuestras
familias, nuestros lugares de residencia y nuestros sueños. Entregamos a diario en bandeja de
plata las llaves para que entren a nuestra mente y exploten en nombre del mal nuestros deseos.
Toda nuestra información en la red permite perfilar al sujeto con el ánimo de ofrecerle lo que “mejor le
conviene”.
La sociedad de la transparencia de Byung-Chul Han es el perfecto estadio para el capitalismo. Las
empresas hoy explotan nuestros instintos con el ánimo de vender y en esta condición estarán como ojos vigilantes sobres sus empleados y solo eso, los gobiernos y grandes marcas como Google y Apple trabajan en mecanismos en los que nos puedan rastrear con el ánimo de controlar con ayuda de la tecnología la propagación de la Covid-19. Para tener la ventaja de salud necesitamos abrir voluntariamente el acceso a nuestros teléfonos inteligentes.
Hay que ser transparentes para el mercado y para el gobierno.
**Bosquejos de pensamientos. 16 de abril de 2020**







